False Gold

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I’d like to introduce my new collection, which I’ve just uploaded to the website. It’s called ‘The Cycle of Life’. The collection consists mainly of canvases of various sizes, ranging from small to large. I began it in the autumn of 2024.  It was whilst sweeping the courtyard of my studio that I came across the delicate skeleton of a leaf that had fallen from the planted borders.  I was fascinated by its state of partial decomposition and imagined that, as it lay in contact with the earth,  microorganisms had begun the natural process of recycling the leaf’s elements and turning it into food for plants, so that it might be reborn again in spring. 

That autumn, I collected lots of fallen leaves from the plane trees lining the promenade and drew them in my paintings. But it was difficult to preserve their many colours, and they ended up looking brown. So I simply traced their outlines. But I painted the half-decomposed leaves directly with metallic paint, transforming them from mere rubbish into something striking and beautiful.  

My work with autumn leaves prompted me to reflect on the stark contrast between our cities, with their concrete pavements where nature gets lost. Our surfaces block this eternal cycle of leaves destined to be born, to disappear, and to be reborn.  Resting on their bed of earth, the leaves gently disintegrate, transforming into something beautiful that resembles a fragment of delicate lace.  But if they end up lying on the concrete pavement, they simply decompose into dirty dust, turning into a slimy, slippery mess when the rain falls.  

I wanted to save these fragile skeletons from being thrown away.  So I stuck them onto my paintings, turning them into works of art, where they sparkled, covered in a layer of metallic paint.  Their golden sheen captivated me, begging me for more and more metallic shine to keep them company.  I began collecting the chocolate wrappers my daughter left behind, and the crisp packets with their golden foil that caught my eye so much.  I’d receive gifts wrapped in gold paper, and at Christmas my friends would give each other chocolate coins wrapped in metallic foil, along with a lottery ticket.  

“Is it gold leaf?”  Everyone asks me when they see these pieces of paper, which, together with the paint, form an aesthetic element in my paintings.  But it isn’t real gold.  Nor do I think it contains any of this precious metal.  It’s simply an act of Upcycling.  And a way of saving what is destined to remain rubbish forever.  Their metal and plastic components could never have a second life; they could never form part of the natural cycle of life.  They were made solely to entice the consumer.  But neither their longevity nor their potential for reuse has been taken into account.  They are simply waste products of our society, that cannot even disappear.  That is why I have given them a place and a role within my work where they can continue to seduce.  

Oro Falso

Me gustaría presentaros mi nueva colección, que acabo de subir a la página web. Se titula «El ciclo de la vida». La colección se compone principalmente de lienzos de diversos tamaños, que van desde los pequeños hasta los grandes. La empecé en otoño de 2024. Fue mientras barría el patio de mi estudio cuando me topé con el delicado esqueleto de una hoja que se había caído de unas macetas.  Me fascinó su estado de descomposición parcial e imaginé que, al estar en contacto con la tierra,  los microorganismos habían iniciado el proceso natural de reciclar los elementos de la hoja y convertirla en alimento para las plantas, de modo que pudiera renacer de nuevo en primavera. 

Aquella otoño coleccionaba muchas hojas caídas de los plátanos de paseo y les dibujaban en mis cuadros.  Pero era difícil preservar sus multi colores, y se me quedaron marones. Entonces me limitaba a trazar su silueta.   A las hojas semi descompuestas les pintaban directamente con pintura metálica.  Que les transformaban de un simple residuo a algo valeroso y hermoso.  

Mi trabajo con las hojas de otoño me llevó a reflexionar sobre el marcado contraste entre nuestras ciudades, con sus aceras de hormigón en las que la naturaleza se pierde. Nuestras superficies bloquean este ciclo eterno de las hojas, destinadas a nacer, desaparecer y renacer.  Descansando sobre su lecho de tierra, las hojas se desintegran suavemente, transformándose en algo hermoso que se asemeja a un fragmento de delicado encaje.  Pero si acaban yaciendo sobre el pavimento de hormigón, simplemente se descomponen en polvo sucio, convirtiéndose en un desastre viscoso y resbaladizo cuando llueve.  

Quería evitar que esos frágiles esqueletos acabaran en la basura. Así que los pegué en mis cuadros, convirtiéndolos en obras de arte en las que brillaban, cubiertos por una capa de pintura metálica. Su brillo dorado me cautivó, pidiéndome cada vez más brillo metálico para hacerles compañía. Empecé a recoger los envoltorios de chocolate que dejaba mi hija y las bolsas de patatas fritas con su papel de aluminio dorado que tanto me llamaban la atención.  Recibía regalos envueltos en papel dorado y, en Navidad, mis amigas se regalaban entre sí monedas de chocolate envueltas en papel de aluminio, junto con un numero de la lotería.  

“Es pan de oro?”  Me preguntan todos a ver estos papeles que forman un elemento aesthetico junto con la pintura en mis cuadros.  Pero no es oro de verdad.  Ni creo que contiene nada de este metal tan valeroso.  Es un simple acto de upcycling.  Y un acto de salvar lo que esta destinado a ser siempre basura.  Sus componentes de metales y plásticos nunca podrían tener otro vida, nunca podrían formar una parte del ciclo de la vida natural.  Estaban hechas solo para seducir al consumidor.  Pero ni su permanencia ni sus posibilidades de estar reusadas han sido considerados.  Son un simple desecho de nuestra sociedad que no puede ni desaparecer.  Por eso les he dado un lugar y un papel dentro de mi obra donde pueden seguir seduciendo.  

«¿Es pan de oro?», me preguntan todos cuando ven estos trozos de papel que, junto con la pintura, forman un elemento estético en mis cuadros. Pero no es oro falso. Tampoco creo que contenga nada de este metal precioso. Es simplemente un acto de ‘Upcycling’. Y un acto de salvar lo que está destinado a seguir siendo basura para siempre.  Sus componentes metálicos y plásticos nunca podrían tener una segunda vida; nunca podrían formar parte del ciclo de la vida natural.  Se fabricaron únicamente para atraer al consumidor.  Pero no se ha tenido en cuenta ni su longevidad ni su potencial de reutilización.  Son simplemente residuos de nuestra sociedad que ni siquiera pueden desaparecer.  Por eso les he dado un lugar y un papel dentro de mi obra, donde pueden seguir seduciendo.